Tendencias de crecimiento en el sector fintech de México

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Ahora que las campañas de vacunación avanzan, con todo y las controversias sobre acaparamiento, efectos secundarios o mutación del virus, crece en importancia mirar hacia adelante. Ya que la pandemia nos obligó a tantos cambios, la cuestión no está en cómo acelerar la vuelta a la normalidad sino en preguntar ¿qué tanto hemos de regresar a como estábamos? Es con esa pregunta en mente que ahora examinamos el panorama fintech en México. 

Un campo fértil 

Según un artículo de iupana.com, sitio web que se concentra en cubrir la banca y los cambios tecnológicos en América Latina, tan solo en el año pasado arribaron a México varias startups en el área de fintech. Algunas, de países predecibles, como Brasil y Argentina, pero también de lugares inesperados: Filipinas. Todo indica que esto ocurrió en el contexto de una tendencia de las empresas fintech (es decir, empresas de finanzas cuyo modelo de negocio depende de las tecnologías digitales) de buscar su crecimiento abriendo operaciones en países distintos de su lugar de origen.  

El tamaño de la economía mexicana es una de las razones que atraen a los extranjeros. El PIB oscila en torno al tercio de toda América Latina, más de un millón de millones de dólares. Otra razón es el grado de concentración del mercado. Un puñado de bancos atiende a más de las tres cuartas partes de los consumidores de servicios bancarios. Una situación así sugiere dos cosas: un sector bancario que ha cambiado poco en años recientes y por extensión, una base de consumidores que probablemente no esté muy satisfecha con los organismos del sector. 

“Se trata de una industria concentrada y con precios altos, que tiene mucho sin innovar”, opina un funcionario de una de las empresas de Brasil que busca establecerse en el mercado mexicano, según el artículo dicho. 

El rey es el efectivo 

La banca móvil ha tenido un importante crecimiento en México en los últimos cinco años. Pero si se compara la situación de México con las de países como Brasil o Chile, se advierte que ese crecimiento no es de gran consecuencia. El uso de servicios bancarios continúa muy concentrado en las minorías con los niveles de ingreso más altos y en las tres grandes zonas metropolitanas, la de la capital, Monterrey y Guadalajara.  

Cifras de más amplio alcance así lo demuestran. Casi seis de cada diez mexicanos económicamente activos están en el sector informal. Menos del 40% con 15 años de edad o más tiene una cuenta bancaria (en Brasil y Chile son 70% y 74%, respectivamente). Por si fuera poco, en un artículo de El Economista de 2016 se asegura que casi la mitad de esas cuentas está inactiva. Menos de 5% de los mexicanos hace depósitos voluntarios en cuentas de ahorro o de retiro, porque para ahorrar o financiarse, la mayoría prefiere las “tandas” o “vaquitas”. 

La siguiente gráfica muestra de manera elocuente el predominio del efectivo, inclusive en operaciones de más de $500, una cantidad que ya tiene peso pues equivale a tres y medio días de salario mínimo.

Tres ventajas  

Legislación. A pesar del panorama descrito (y en parte, también, a causa de que lo más saludable para la economía del país es hacer que ese panorama cambie), México ha avanzado en la cuestión legal regulatoria. En marzo de 2018 se aprobó la “ley fintech”, Ley Para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera propiamente dicha. El propósito de promulgarla, en términos generales, era estimular el desarrollo del sector fintech, para que en general se dieran condiciones de competencia más equitativas en la prestación de servicios financieros. La ley también se ocupa de las criptomonedas (o activos virtuales, su nombre legal) y obstaculiza la comisión de delitos financieros asociados al crimen organizado, principalmente el lavado de dinero. En su momento se destacó que era el primer caso del mundo en el que un solo instrumento legal se ocupaba del panorama completo de cuestiones fintech. 

Un asunto que ilustra los avances prácticos del sector fintech fue la puesta en operación del CoDi, un servicio de pagos que permite entregar (o pagar), recibir (o cobrar) y también devolver dinero por teléfono móvil. Pero la condición principal es que cada una de las partes tenga una cuenta en uno de los bancos tradicionales. Las autoridades hacendarias reconocen la pertinencia de que este requerimiento desaparezca, para fomentar el uso del sistema entre toda la población. Un sistema de pagos similar pero sin la participación de los bancos tradicionales, M-Pesa de Kenya, inició en 2007, sirve hoy día como “banca sustituta” para millones de personas y es reconocido a nivel mundial como ejemplo del poder innovador del sector fintech.  

Demografía. Otro aspecto que obra a favor de México para atraer jugadores fintech es el demográfico. El total de mexicanos que cuenta con un teléfono móvil ya es superior a las dos terceras partes del total. Además, 33% de la población económicamente activa está en un el segmento de edad al que se considera como “digitalmente nativo”. El término se refiere a personas que no conocieron una realidad cotidiana en la que no existía el internet, por lo cual están naturalmente “alfabetizados” en todo aquello que significa tecnología digital. Dentro de cinco años, los mexicanos digitalmente nativos serán 70% del total. 

Política pública. Apenas hace dos semanas se dio a conocer la Política Nacional de Inclusión Financiera. En el segundo párrafo de las más de 150 páginas que la contiene se describe el rosado panorama que presentará el país dentro de diez años, lo que de paso revela la meta tan ambiciosa que persigue: “Se ha logrado que las y los mexicanos… accedan y usen los productos y servicios del sistema financiero… se incorporan a los territorios, grupos o empresas históricamente subatendidos o excluidos… población rural, mujeres, indígenas, adultos mayores, migrantes…” 

Más allá de las metas ambiciosas, el documento sí define 17 “líneas de acción prioritarias” de manera concisa y clara. Cuatro ejemplos de las que se relacionan directamente con servicios fintech son el impulso a la apertura remota de cuentas (onboarding digital), al uso del CoDi y de los pagos electrónicos con instituciones y servicios gubernamentales, agregar la educación financiera y digital como parte de los programas sociales y el fomento al desarrollo de plataformas y herramientas digitales que permitan a los consumidores comparar productos financieros.  

Tres serviciofinancieros en crecimiento 

En los últimos cinco años, el número de startups fintech ha crecido 23% a cada año: si en 2016 había 10, hoy ya serían 23; si había 30, hoy ya serían 69. Pero como ya se dijo, la inversión se ha concentrado en el sector de la clase media urbana. A fin de mantener el ritmo de expansión, es necesario que los emprendedores empiecen a diversificar sus grupos de usuarios objetivo y los servicios que ofrecen. 

La emergencia sanitaria demostró las ventajas del pago electrónico: cero posibilidad de contagio por problemas de higiene. Statista pronostica que, en el curso de este año, el número de mexicanos que adoptarán una cartera electrónica alcance 57 millones. 

Otro tipo de servicio financiero que desde finales de 2020 ya cuenta con un proveedor fintech en México es el del nanocrédito. Un caso específico ofrece créditos de $25 a $150 sin la necesidad de garantía. Aunque una parte del business case que sustenta este servicio está en la idea de servir como auxiliar para la estabilidad financiera de las personas con escasos ingresos, el estancamiento económico y el desempleo a raíz de la pandemia refuerzan su pertinencia actual. En el caso de otro proveedor, que ofrece créditos hasta $2,000, sí se requiere que el destinatario que cuente con una cuenta bancaria.  

Aseguramiento bajo demanda es otra de las innovaciones fintech. En México ya hay opciones que permiten determinar el costo de una póliza de seguro para automóvil en función del kilometraje circulado. El algoritmo evaluador considera edad, tipo de auto y zona de residencia del contratante, entre otros datos. De acuerdo a la empresa aseguradora, tan solo en junio de 2020 su número de clientes creció 40%, a pesar de las medidas de distanciamiento social impuestas, que naturalmente desalentaron el uso del auto.  

La conclusión es que las condiciones del mercado mexicano se presentan propicias para las empresas fintech. Pero la medida en que logre crecer depende de que sus modelos de negocio consideren a una numerosa población desatendida por la banca tradicional y diversifiquen su oferta. En Lennken hemos desempeñado un papel destacado trabajando en la modernización de las operaciones del sector de seguros tradicional. Eso nos sitúa en una posición aventajada para colaborar en la expansión del sector. Envía un correo a contacto@lennken.com, si consideras que podemos contribuir a desarrollar tu negocio fintech. 

Mauricio Prieto

CEO de Lennken Group

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